Ficciones, de Teresa Lapayese
Los objetos cotidianos no pretenden ser trampantojos
EL PUNTO DE LAS ARTES. Año XV / Númer 591 / Madrid, 24 al 30 de Noviembre de 2000.
Por Leticia Martín Ruiz
El paso de la realidad al lienzo se ha realizado de las formas más diversas a lo largo de la historia.. Cada artista imprime su visión y sensibilidad en las obras que nos ofrecen. Eso es lo que hace que la naturaleza muerta sea un género totalmente particular aunque sea de los más habituales en la Historia del Arte.
Cuando nos encontramos ante la pintura de Teresa Lapayese (Madrid 1966) vemos que al pasar al lienzo los objetos de la vida cotidiana o la ciudad, aunque estén tratados con realismo no pretenden ser trampantojos, engañarnos. La pintura es pintura, el tratamiento de la luz, las superficies, el aire limpio, las líneas puras nos muestran que lo que nuestro ojo ve en el lienzo es distinto de lo que ve a su alrededor.
Los objetos y las ciudades se presentan ante nosotros como formas de volúmenes perfectos, esa perfección es la que da la sensación de irrealidad. En sus lienzos encontramos tratados de la misma manera una ciudad o un objeto insignificante como una cafetera. Son meras formas geométricas con las que juega en el lienzo.
La técnica que utiliza es la del óleo, aplicando capas de veladuras y trabajando con un pequeño pincel que hace que la pincelada sea casi imperceptible, esas características nos muestran el conocimiento de la tradición de la artista, su extremo detallismo nos lleva hasta los Primitivos Flamencos; pero no es ese el único guiño que T. Lapayese hace a la historia, vemos sus gustos en sus pinturas entre los que parece destacar Vermeer al que vemos tanto en referencias directas en algunas imágenes como indirectas en el uso de la luz y el color.
En resumen podríamos decir que Teresa Lapayese hace en sus obras un tratamiento de la realidad más cercana como ficción para la representación pictórica. Las figuras cobran nuevos sentidos y entablan relaciones nuevas con el espectador, basadas en la magia de la figuración.
Exposición Individual Galería Nela Alberca, Madrid. 2000
